sábado, 26 de abril de 2014

Tras Las Huellas del Tigre (Primera Parte)

Material fresquito sobre mi última aventura en las regiones salvajes de La India

Mi afición por la fotografía de vida silvestre me ha llevado a recorrer muchísimos rincones salvajes de este enorme planeta. Fotografié leones y leopardos en África, lobos y osos en Norteamérica, sin embargo había un objetivo que hace años me estaba dando vueltas y nunca me decidía a emprender la expedición, se trata del mayor felino que pisa la faz de este planeta, el Tigre.

Lamentablemente las poblaciones de tigres salvajes están en grave retroceso y sus reducidas poblaciones de menos de 2500 animales se reducen a unos pocos santuarios, la mayor parte de ellos situados en el Subcontinente Indio.   
Hacia allí partimos a principios de Abril del 2014.

Fotografiar tigres en estado salvaje no es tarea fácil. Como primer inconveniente encontramos que sus poblaciones son escasas.  El segundo problema radica en que estos predadores habitan en zonas de vegetación abundante lo que los hace difícil de encontrar. Para ponerlo mas difícil su pelaje las brinda un excelente camuflaje y como el resto de los felinos, su mayor preocupación es mantenerse alejado del ser humano, su único y real enemigo.

Después de meses de investigación decidí concentrar la búsqueda en solo 3 áreas, ya que es mucho mas efectivo centralizar los esfuerzos en pocas áreas, en lugar de pasar de región a región. Cuando se buscan especies difíciles es mejor  explorar a fondo pocos parques a andar saltando de uno en uno.

Las zonas elegidas fueron los Parques Nacionales Bandhavgarh y Kanha en el centro del país y el Parque Nacional Kaziranga en el lejano noreste Indio, muy próximo a la frontera con Myanmar . En este último, la población de tigres es abundante pero la cobertura vegetal los hace muy difíciles de ver, sin embargo la presencia de los últimos rinocerontes indios del mundo, elefantes y otras especies, hacían a la zona muy interesante. Lo dejamos para el final.

Así llegamos a la India y tras unos días dedicados al turismo urbano en Delhi y Agra finalmente nos trasladamos en tren al primer santuario de fauna.  Bandhagvarh está situado en el estado de Madhya Pradesh. Está considerado como uno de los sitios mas populares y con mejores chances para observar tigres en libertad. Varios documentales de National Geographic fueron rodados dentro de los límites del parque y según la información que disponía, había mas chances de encontrar un tigre en Bandhagvarh que en ningún otro santuario en el mundo. Todas las esperanzas estaban puestas allí.


Día 1 (Safari 1)

No había mucho tiempo que perder, así que apenas llegados y luego de un almuerzo liviano, salimos a hacer el primer relevo y a recorrer la boscosa zona de Tala (Según los rastreadores, la de mayor densidad de tigres) en estos momentos gobernada por un conocido macho adulto de nombre Bamera.


Uno de los caminos que surcan el Parque Nacional Bandhavgarh en India.

Durante esa primera salida no encontramos ninguna señal de los felinos. Ni marcas, ni huellas, ni siquiera pudimos oír los sonidos de alarma de los animales del bosque cuando ven al tigre. La selva se encontraba en perfecta calma, prueba de que el "rey" no estaba cazando allí.
Sin embargo fue una salida interesante, ya que pudimos tener un primer contacto con el hábitat del tigre, observar y fotografiar varias especies animales, como ciervos axis, ciervos sambar, monos langures, pavos reales y algunos jabalíes a la distancia.


Mono Langur. Muy frecuentes en casi todos los Parques Nacionales del centro de La India

Día 2 (Safaris 2 y 3)

A la mañana siguiente nos levantamos a las 5:00 AM. Siempre hay mejores chances para encontrar carnívoros en las horas de la mañana que en la tarde.
Salimos nuevamente rumbo hacia el territorio de Bamera a ver si podíamos encontrarlo patrullando sus dominios, o en todo caso, alguna de sus hembras con cachorros.
Luego de traspasar una colina y mientras el sol se asomaba desde el horizonte, encontramos las primeras huellas impresas en el camino arenoso. Estaban bastante frescas, según calculamos 2 o 3 horas, no mas. Por el tamaño, pertenecían a un macho adulto que en un primer momento identificamos como Bamera. Decidimos concentrarnos en al rastro, ya que es sabido que los tigres y otros animales suelen usar los caminos construidos por el hombre durante sus desplazamientos nocturnos. De esa manera ahorran energía y se mantienen alejados de espinas y terrenos mas complicados.  Nos acercábamos al tigre, las huellas cada vez eran mas frescas, nos llevaba solo media hora o un poco mas de ventaja, tiempo que reducíamos rápidamente gracias a nuestro vehículo todo terreno. Prepare las cámaras, sabía que el encuentro con el tigre era  cuestión de minutos, después de todo, había sido fácil.  Descendimos por una pendiente y llegamos al fondo de un estrecho valle, allí las huellas, ahora bien frescas, dejaban el camino y se internaban en el cauce de un arroyo seco donde no podríamos seguirle. Con algo de frustración aguardamos en la zona, con la esperanza que el tigre haya decidido volver sobre sus pasos pero de nada sirvió. Luego de 45 minutos de espera, apareció un guardafauna del parque montado en su elefante, venía desde la dirección donde las huellas del felino se perdían. Le pedimos información y nos confirmó. Era un tigre macho y joven, se había desviado para llegar a un aguaje situado a unos 800 metros del nuestra posición, en un área inaccesible . El guarda parecía preocupado, ya que el tigre no era el viejo Bamera. Sino que se trataba de un intruso que había llegado al área recientemente con la intensión de desafiar al viejo Bamera.
Los tigres son animales solitarios y muy territoriales. Los machos establecen enormes territorios que a su vez, se solapan con los territorios de varias hembras.  El macho visita a sus hembras en la época de celo para copular y luego se aleja aunque siempre se mantiene en alerta a la entrada de intrusos y no dudara en lanzarse a la lucha para defender sus dominios y hembras.  El tiempo que un macho permanece en un territorio está determinado por su capacidad para defenderlo, pero ronda entre 7 y 10 años. Bamera que ya lleva 10 años como tigre dominante ya esta viejo y su capacidad para defender el territorio disminuye año a año. Y justo ahora.. Llega este joven tigre dispuesto a desafiarlo. El tigre recién llegado no solo representa un peligro para Bamera, sino también para las hembras del territorio. Cuando un nuevo tigre llega a un territorio y vence al tigre residente, busca a todos los cachorros que no fueron por el engendrados y los mata sin piedad. De esa manera las hembras entran en celo y el puede perpetuar sus propios genes. Aquella que se niegue, también es muerta
Según el guarda que se situaba sobre el elefante junto a nuestro vehículo, este nuevo tigre ya había matado tres cachorros y las hembras de la zona de Tala estaban temerosas y habían abandonado el área. Mal pronóstico para mi objetivo de fotografiar un tigre salvaje.  En esas condiciones seria doblemente difícil dar con uno.

Lokith nuestro guia natuarlista que nos ayudo en la intensa busqueda
Eternamente agradecido a todo su esfuerzo

 No sin algo de frustración regresamos al campamento entre una nube de polvo. La situación natural que se presentaba en la zona no era para nada prometedora, aunque de decir verdad,  era prematuro rendirse, aún quedaban 4 safaris de los 6 proyectados.
Luego de una reunión con el conductor y el naturalista que nos acompañaba decidimos cambiar la estrategia.
Si en Tala había un tigre nuevo matando cachorros, lo mas lógico es que las hembras se desplazaran a zonas periféricas mas seguras. Así decidimos abandonar Tala y concentrar la búsqueda en la zona de Magadi y Katoli (Las otras tres zonas que componen el área de conservación de Bandhavgarh).


Ciervo Axis o Chital. Una de las presas principales del tigre, aunque muy dificiles de capturar

En horas de la tarde y cuando empezaban a amainar los 37 grados que habían azotado el mediodía indio, salimos para hacer el relevo de la zona de Magadi e intentar dar con alguna de las hembras con cachorros. Decidimos montar guardia en un aguaje a la espera de que alguna tigresa sedienta se aproxime a saciar su sed o a refrescarse de los insoportables calores de la selva. A pesar de la paciencia y el esfuerzo, ninguna de ellas se hizo presente y tuvimos que abandonar el área al caer el sol.Al igual que la tarde anterior en la zona de Tala, regresamos sin ningún resultado. En 3 horas no habíamos visto una sola señal, ni marcas, ni huellas, ni siquiera los gritos de alarma de ciervos y monos.
Regresamos al campamento al anochecer. Habíamos hecho el 50% de los safaris de la región de Bandhavgarh sin ningún resultado, pero no había que bajar los brazos, quedaban aun tres safaris mas.

Día 3 (Safaris 4 y 5)

Como es habitual, cuando empezó a despuntar el día, ya estábamos esquivando baches y tragando polvo sobre el vehículo de safari. En este tipo de actividad el que golpea antes, golpea dos veces por eso era importante estar desde la primera hora concentrados en la búsqueda del tigre.
En esta tercera salida y ante la falta de señales en la zona de Magadi, decidimos explorar Katoli, una zona de monte seco, bajo y achaparrado que recuerda mucho al Bushveld de África del sur.
No tardamos en encontrar un rastro de huellas dejadas por una tigresa y aunque no eran frescas nos alegro tener un indicio de su presencia. Los tigres estaban allí.
A paso de hombre y agudizando la vista, escaneando cada rincón del matorral Pasaron varias horas y el sol que ya había salido  golpeaba ferozmente el suelo de la selva.
A media mañana descubrimos las marcas sobre el tronco de un árbol. No eran recientes pero nos sirvió para darnos cuenta el tamaño que pueden llegar a tener estos animales. Las marcas se ubicaban a una altura de 270 cm sobre un tronco de un árbol. Cuando marcan territorio, los tigres se levantan sobre sus patas traseras y tratan de situar los arañazos lo mas alto posible, para de esa manera, indicar a posibles intrusos de su tamaño. Era indudable que el tigre que había hecho aquellas, era grande, muy grande.

Marcas de un tigre macho sobre un tronco

Pasamos toda la mañana yendo y viniendo, buscando rastros y muy atentos a las llamadas de alarma de los animales de la selva. Monos langures, ciervos y pavos reales trabajan en conjunto para detectar a su enemigo. Los ciervos prestan su excelente olfato y oído, los monos y los pavos reales su sentido de la vista. Cuando uno de ellos detecta al tigre, emite sonoros gritos de alarma "TIGRE, TIGRE" y todos huyen a ponerse a salvo. Para buscar y encontrar un tigre salvaje, es una buena idea escuchar la selva y confiarnos a los agudos sentidos de esos animales.
Huellas si, marcas en los árboles, también, pero no encontramos mas que eso durante toda la mañana.
Cuando regresábamos al campamento encontramos un grupo de guardafaunas que nos informaron que una tigresa había derribado un ciervo sambar en la zona de Magadi (Donde habíamos estado buscando la tarde anterior). Un dato demasiado tentador para ser ignorado, por lo cual decidimos regresar a Magadi luego del almuerzo.

Uno de los vehiculos que se usan para recorrer el Parque Nacional Bandhavgarh
En Magadi no tardamos en dar con el lugar de la matanza. El tremendo calor del día, ya comenzaba a hacer mella en la carne del sambar y el olor a muerte y putrefacción invadían el área.
El dato había circulado como reguero de pólvora y otros fotógrafos y curiosos se concentraban en el área esperando la aparición de la tigresa con sus cachorros.
Horas y horas hasta la puesta de sol, momento en el cual, las reglas del parque nacional, establecen que hay que abandonar el área. Uno a uno los vehículos fuimos maniobrando y poniendo rumbo hacia la salida, totalmente envueltos en una nube de polvo espesa que hacia picar los ojos y ponía en peligro los equipos fotográficos. Seguramente aquella tigresa, nos haya estado observando desde los matorrales, esperando el momento que nos vayamos para "sentarse a la mesa" tranquilamente con sus cachorros y disfrutar su festín dentro de la privacidad que brinda la noche.
Cuando llegamos al hotel, ya se podía adivinar la frustración en cada una de las caras. Conductores, naturalista y yo mismo. Lo sabíamos bien, aunque nadie lo decía, quedaba un solo safari, una sola oportunidad para encontrar al tigre en Bandhavgarh. Ahora era un TODO o NADA.

Día 4 ( Safari 6 El ultimo)

Nos levantamos un poco antes de lo habitual. Las estrellas todavía titilaban en el cielo cuando nos sentamos en el comedor, con una taza de Té Masala en la mano,  para planificar el último de los safaris. Habíamos hecho 5 salidas, sin resultados, quedaba solo una. EL naturalista planteo la estrategia con la cual estuve inmediatamente de acuerdo. Intentaríamos nuevamente la zona de Katoli. El área de Tala estaba siendo patrullada por un macho asesino de cachorros. En Magadi había una hembra que había matado un sambar, pero eso había atraído a decenas de vehículos con ruidosos turistas. En Katoli encontraríamos menos tráfico y quizás eso nos de la oportunidad de dar con algún tigre o tigresa buscando tranquilidad. Decidimos también suspender toda parada innecesaria y concentrar todas las energías en la búsqueda del tigre. Nada de fotografiar aves, ciervos, monos. No había tiempo que perder, eran las últimas 4 horas y debían ser destinadas por completo a la búsqueda y hallazgo del tigre.

Luego de dar el visto bueno al plan, nos montamos en el jeep y salimos nuevamente.
Fuimos los primeros en acceder al parque, lo que nos daba ventaja. El conductor piso el acelerador sobre la senda arenosa y bacheada. Íbamos en una dirección fija, hacia un pozo de agua oculto en un estrecho desfiladero rocoso, situado en el fondo de un cañadón y que era un sitio frecuentado por tigres que van a saciar su sed. Volábamos por el camino levantando una nube de polvo y apretando los dientes para aguantar el dolor de riñones cuando pasábamos sobre los baches.

Llegamos en silencio al pozo de agua, el rastreador, el conductor,  el naturalista y yo mismo, en completo silencio escaneando los alrededores. El tigre no estaba allí, pero si pudimos ver un rastro sobre el lecho del arroyo seco. Era muy fresco, había estado bebiendo allí alrededor de una hora o una hora y media antes de nuestra llegada, luego de lo cual había decidido utilizar el camino para alejarse a allí. Las huellas del tigre estaban impresas claramente, con bordes agudos sobre el polvo del camino. Siendo los únicos en el área, no nos sería difícil seguirla. Al llegar al rastro nos dimos cuenta que se trataba de una tigresa y no estaba sola, 2 cachorros pequeños la acompañaban. Esto jugaba a nuestro favor ya que retrasarían el desplazamiento de "mama tigresa". A medida que avanzábamos el rastro se hacia mas fresco y pronto adivinamos las intenciones de la tigresa. Luego de beber, se estaban dirigiendo a la periferia del parque, hacia las aldeas, seguramente con la intención de atrapar ganado doméstico. Una presa fácil con la cual alimentar los cachorros.
Ahora si el encuentro era inminente, gracias a la velocidad del jeep y al retraso que representaban los cachorros, recortábamos metros segundo a segundo. Prepare la cámara, revise las memorias, la velocidad de disparo, al sensibilidad y el balance de blancos y la monte el equipo sobre el monopie.

Siguiendo las huellas de una Tigresa

Estábamos llegando ya a la periferia el parque, el rastro de la tigresa era fresquísimo, solo minutos delante nuestro, giramos en una curva y ahí los encontramos..... Dos aldeanos con bastones, caminando por el sendero. Al verlos se nos vino el mundo abajo. Frenamos el jeep junto a ellos y les preguntamos, si habían visto un tigre. Nos contestaron de manera afirmativa.... “- Si, vimos una tigresa con 2 cachorros, hace exactamente 3 minutos, instantes antes que lleguen ustedes. Cuando nos vio, se internó en el bosque”, fueron sus palabras
Todos nos llevamos las manos a la cabeza, los aldeanos no entendían bien,  se nos escapaba, la tigresa se nos estaba escapando. Repentinamente, el conductor despertó de la frustración. Conocía bien los caminos del parque, y teniendo en cuenta la trayectoria que había tomado el felino, quizás sería posible interceptarla si lográbamos llegar a una senda que corría perpendicular a su trayectoria.  Tratamos de adivinar la situación y pensar como un tigre. Ok.. Fuimos a tomar agua, luego a buscar un ternero a la aldea, pero nos sorprendió el día y nos encontramos con dos aldeanos a pie. Lo mas probable es que la tigresa vuelva a su territorio y aguarde la oscuridad para intentar nuevamente una incursión en la aldea. Solo teníamos que adivinar la trayectoria e intentar interceptarla cuando cruce el camino.
Salimos a toda velocidad para intentar llegar al camino perpendicular. Ella viajaba en línea recta, nosotros debíamos dar un rodeo. El safari pronto se transformó en un Rally contra el tiempo.
Llegamos al camino perpendicular con la cara y los pulmones llenos de polvo. Según nuestros cálculos la tigresa y sus cachorros deberían cruzar en algún punto. Encontramos una patrulla de guardafaunas y les preguntamos sobre la tigresa. Ellos también la habían visto, había salido al camino minutos antes de llegar nosotros y  había dado media vuelta nuevamente en dirección a la periferia. La habíamos vuelto a perder por minutos nomas. Rastreadores y guaraparques deliberaban tratando de adivinar que haría el tigre, cuando de repente se dejó oír la primera señal de alarma. El corto y agudo ladrido de un ciervo axis, seguido de otro y otro. A pocos metros, quizás 100 dentro del matorral, estaba la tigresa y los animales la habían visto. Ahora estaban dando la señal de alarma y eso nos alertaba a nosotros también.
Metros mas adelante sonó el canto de un pavo real, ciervos y pavos reales, nos daban una idea de la dirección que llevaba la tigresa. Iban rumbo este, desplazándose paralelamente al camino entre unos 50 y 100 metros dentro del matorral. Doscientos metro delante pudimos ver un árbol junto al camino en cuyas ramas una tropa de langures se alimentaban y jugaban. Era indudable que no habían visto al tigre aun. Prestamos atención al comportamiento de los primates. Pocos minutos después sonó el primer grito de alarma y todos los monos corrieron a ponerse a salvo en las ramas mas altas. Podíamos ver los monos claramente que aullaban histéricamente  a la vez que miraban a un punto muy cercano, casi junto a nosotros. El tigre estaba cerca, a menos de 30 metros pero no podíamos verlo. Los monos desde una posición elevada podían ver al depredador, pero nosotros al ras del suelo y rodeados por matorrales nos era imposible, a pesar de los intentos desesperados por hallarlo. Es difícil de describir la mezcla de adrenalina y frustración al verte en esa situación. 40 grados de calor, sabes que el tigre está cerca, muy cerca, los monos lo estaban viendo, pero no puedes dar con el. Pasaban los minutos y no lográbamos encontrarlo. Los monos se calmaron un poco, pero seguían mirando hacia una zona situada a no mas de 30 metros de nuestra posición y dando ocasionales gritos e alarma, lo que nos dejó adivinar la situación. El sol brillaba, el calor era intenso, los animales de la selva estaban alertas, la posibilidad de caza era difícil, la tigresa y sus cachorros se habían tumbado a descansar hasta la noche. En algún lugar dentro de un radio no mayor a 30 metros de nuestra posición, estaba la tigresa, recostada, posiblemente observándonos mientras nosotros tratábamos de dar con ella a la vez que se nos acababa el tiempo.
Llego el sonido que nunca hubiese querido escuchar... la alarma que nos indicaba que se había acabado el tiempo, debíamos salir del parque,  ya que el santuario cierra durante las horas el mediodía y vuelve a reabrir a la tarde. Para el momento de la reapertura ya estaríamos viajando hacia nuestro próximo destino. Mis posibilidades de fotografiar al tigre, se me habían desvanecido casi por completo. Medio mundo recorrido y ahí quedaba... a 30 metros del objetivo oculto. Había sido un TODO o NADA, y el NADA había ganado.

No dijimos una palabra durante los 30 minutos que demoramos en llegar al campamento, pero la expresión de frustración se podía adivinar en la cara de todos.

Yo en mi interior sabía que las posibilidades de ver y fotografiar un tigre salvaje se me evaporaban. Habíamos destinado 6 safaris en Bandhavgarh, el cual,  según mis investigaciones, era la mejor zona para el avistaje de estos felinos del mundo entero. En buenas épocas se observa en 1 safari de cada 3, pero la irrupción del nuevo macho en el territorio de Bamera había convulsionado todo y las posibilidades bajaban a 1 en 20. Nuestros 6 safaris, la profesionalidad y el empeño de los guías, rastreadores y conductores no fueron suficientes para cumplir mi objetivo

El equipo que nos ayudo en el Parque Nacional Bandhavgarh
MIL GRACIAS
Sin embargo no estaba todo completamente perdido. Aun nos quedaba la chance de hallarlo en Parque Nacional Kanha, situado a unos 160 Km de allí, aunque con posibilidades remotas ya que solo había contratado 3 safaris en esa zona y según mis datos, la posibilidad de ver tigres en Kanha es sustancialmente inferior a Bandhavgarh. En 6 safaris en Bandhavgarh no habíamos visto un solo tigre, 3 safaris en Kanha podrían revertir la situación?? El panorama era bastante desalentador


Continuara...





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